En San Bartolo Coyotepec, grupos de alfareras consensúan diseños funcionales y reparten pedidos según capacidad real. Con vitrinas colectivas y formación en costos, duplicaron ingresos estacionales sin aumentar jornadas, preservando técnicas ancestrales y negociando con hoteles compras planificadas.
En la ría, rederas y tejedoras de lino coordinan temporadas, comparten guardería comunitaria y rotan presencia en mercados costeros. La combinación de caminatas interpretativas y venta directa mejora márgenes, mientras la pesca artesanal aporta desperdicios textiles reutilizables para empaques compostables.
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